viernes, 4 de abril de 2014

Alejandro III de Macedonia y el imperio de la amistad.

Alejandro III de Macedonia
Vamos a situarnos en la antigua Grecia, es el año 365 antes de cristo. Filipo II de Macedonia y Olimpia de Epiro se convierten en padres. Su primer hijo es Alejandro.

Alejandro estaba destinado a convertirse en rey pero sus padres (ambos muy ambiciosos) pretendian convertirlo en un ser excepcional, algo bastante normal, todos pretendemos que nuestros hijos sean especiales. La diferencia es que Filipo podía cumplir sus deseos, había convertido a Macedonia en una nación poderosa imponiéndose por la fuerza sobre las demás naciones griegas y amaso el poder y la riqueza suficiente para atraer a las mentes más brillantes hacia a la ciudad de Pella, la capital del imperio Macedonio. Así se dispuso todo.

La primera amistad importante de Alejandro fue su hermana pequeña, Cleopatra. Quizás esta relación fraternal sentaría las bases del encanto que Alejandro ejercía sobre sus amigos. Cleopatra adoraba a su hermano y le regalaba el cariño (que no atención) que no recibía de sus padres.

La relación de Filipo con su esposa era difícil. Filipo consumía su  tiempo conquistando a sus enemigos y Olimpia se consumía en el palacio luchando contra conspiraciones, la soledad y el miedo.

Durante la juventud de Alejandro surgió otra importante amistad. El rey había comprado un caballo que era tan caro como indomable y por esa misma razon Filipo había decidido  sacrificarlo. Sin embargo Alejandro aposto ser capaz domarlo y así lo hizo. El rey, lleno de orgullo, le dijo a su hijo: "Alejandro, Macedonia es muy pequeña para ti". Aquel caballo recibió el nombre de Bucéfaloy paso a la historia como el inseparable amigo y montura de Alejandro.

El sentido de la amistad se fue forjando en el espíritu del heredero como un poderoso instrumento de conquista. Tal es así que cuando el joven tuvo la edad adecuada su padre lo aparto del hogar y lo envió lejos a una especie de escuela. Allí lo educaron como a un monarca rodeado de otros jóvenes como él, todos eran hijos de aristócratas macedonios y algún que otro griego.
El imperio conquistado por Alejandro III de Macedonia.

Esos mismo jóvenes, que en el futuro serian los generales del ejército macedonio, se convirtieron en los amigos de Alejandro. Una amistad construida con paciencia y experiencias comunes. La estrategia de Filipo era brillante y funciono, su hijo se rodeado de hombres dispuestos a morir por su rey, no por miedo a su poder sino por un sentimiento de amistad.

Filipo también tenía en alta estima la amistad. Trataba a sus amigos como a iguales, les pedía consejo y para que no quedasen dudas su guardia personal se llamaba Hetairoi (Los compañeros). Pero los macedonios no eran los únicos que hacían de la amistad un instrumento de guerra. Cuando Alejandro termino su preparación, fue llevado al campo de batalla. Padre e hijo tomarían la sagrada ciudad de Tebas en lo que fue la batalla de Queronea.

Tebas tenía sus propios amigos. La ciudad era protegida por una famosa y temida unidad de elite conformada solo por parejas de amigos (hay quienes se refieren a parejas homosexuales, pero este tema es discutido actualmente). Se llamaban "El batallón sagradode Tebas" y lo había creado un tebano llamado Górgidas. Fieros y leales habían conseguido humillar al ejercito espartanos (que eran considerado los mejores guerreros de su época) tiempo atrás.

El batallón hizo honor a su fama, Filipo, Alejandro y sus amigos lucharon contra ellos hasta que no quedo ningún tebano. La masacre fue inmortalizada en la estatua de un león que hoy puede contemplarse. Un trágico presagio para Alejandro, la amistad podía ser utilizada para alcanzar la gloria o para consumirla.

Tiempo después Filipo II  murió a manos de un miembro de su guardia personal, un Hetairoi. Alejandro, aun siendo un muchacho, tomo las riendas del gobierno y se lanzo tras sus sueño de aventuras. 

Rodeado de sus amigos le declaro la guerra al imperio persa y lucho con sus tropas como lo haría un héroe griego pasando las mismas penalidades que sus soldados rasos. Su actitud le gano el aprecio de todo el ejercito. Era un ejército de amigos gobernado por un amigo.

La estrella argeada,
emblema de Macedonia.
En Persia las cosas eran distintas. Por aquel entonces el imperio estaba en decadencia, Dario III era un rey poco carismático rodeado de hombres ambiciosos que no lo prestaban ninguna lealtad. Semejante panorama permitió al ejercito de Alejandro conquistar ciudad tras ciudad, generalmente sin usar la fuerza.

Ademas, los amigos de Alejandro eran eficaces, en los momentos en que el ejército griego comenzó a cansarse de pasear por Asia y para cuando los encantos de su rey dejaron de funcionar, fueron ellos los que animaron al ejército y lo mantuvieron unido. Pero finalmente, ya cuando entraban en territorio indio, fueron los amigos los que perdieron el espíritu de aventura. Convencieron al rey para volver a casa y así lo hicieron.


En el regreso, Alejandro murió en la ciudad de Babilonia, algunos piensan que asesinado por alguien de su confianza y otros afimar que enfermo. Tras su muerte el vinculo que mantenía la amistad entre los generales se rompió. Los amigos lucharon hasta fragmentar el imperio. Cuatro de ellos se repartieron los territorios de Alejandro. Lo que la amistad había construido se deshacia lentamente. Lo mismo que quizás le sucediera al imperio persa. 

Sin amistad no había unidad, sin unidad no había poder y por lo tanto no había imperio que construir ni mantener.