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| Este no es Alulim |
Recordemos que en la mesopotamia
este fenómeno que era la civilización también tenía lugar. Los pastores locales
se habían fundido en una sola sociedad con los agricultores nómadas (seguramente
escapando de las superpobladas ciudades del norte y del clima árido que el fin
de la glaciación había dejado en aquella región) y había nacido la nueva
identidad cultural, la sumeria.
Los pastores habían completado
su lengua monosilábica con las palabras bisilábicas de los semitas. Palabras
como carpintería, cultivo, hoz y curtidor habían pasado a formar parte de sus
vidas. Pero no solo la lengua había cambiado, la sociedad había cambiado. Los
pastores se mudaron cerca de los terrenos áridos y los agricultores ocuparon
las orillas de los ríos. Era una organización lógica que estimulaba el
intercambio y mejoraba la obtención de recursos. Los pastores producían carne y
leche, a cambio de trigo y cebada.
El grueso de la población
vivía en casas que se construían una cerca de otra por seguridad y también por comodidad.
Sin embargo aquel no el Edén que nos habla el Génesis. Lo cierto es que ninguna
civilización surge donde abundan las riquezas, sino que lo hace la vida es mas difícil.
La riqueza ganada en un
territorio tan complicado pronto atrajo la atención y la codicia de los
vecinos. Y esta no era la única amenaza, los propios sumerios se veían entre sí
con prejuicios. Los agricultores pensaban que los pastores eran rústicos y sucios;
y los pastores veían a los agricultores como decadentes y afeminados.
La riqueza y la buena
vida había dejado en segundo plano la hospitalidad de las gentes sencillas. El
control de los ancianos, de las asambleas y de los clanes familiares no podía
hacer frente a los nuevos desafíos. Pero algo tenía que poner de acuerdo a la
sociedad sumeria y hacer frente a las amenaza que llegaban del exterior.
En este contexto nació la
figura del primer monarca. Quizás no fuera el primero pero su nombre sí que es
el primero que aparece escrito en una lista. Hablamos de la lista de los reyes sumerios, una lista escrita en una tablilla de arcilla.
El primer rey se llamaba
Alulim. No sabemos cómo llego al poder. No sabemos si era un buen monarca. Lo único
que conocemos de él es que gobernó la ciudad de Eridu durante 28.000 años. Semejante tiempo en el gobierno
nos sugiere que era un dios, un semidios o quizás un ser mitológico.
Pero tanto años en el
poder también nos deja entrever que consiguió poner de acuerdo a pastores y
agricultores, y que supo resolver los
problemas que aquejaban a los sumerios.
Otro indicio de su éxito es
su heredero. El hijo de Alulim se llamaba Alalgar, y este supero con creces a
su padre. Alalgar gobernó durante 36.000 años.
Tenemos que destacar que los
años de gobierno de los ocho primeros reyes sumerios son múltiplos de 3600. Eso
quiere decir que tras el número de años reinado hay una meditación, un símbolo
y un significado místico que hoy se nos escapa y que nunca será explicado
convincentemente.
Quizás esta misma magia indescifrable
sea la que envuelve hoy a los monarcas, no lo sabemos, pero tras la muerte del
octavo rey de sumeria llego la catástrofe, llego el diluvio, el mundo primitivo
se convirtió en un recuerdo turbio escrito en barro.
